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Su Deseo De Amor - Capitulo 2 Segunda Parte

 Aidan lo observo por un instante, Alex había cambiado mucho desde su accidente, el libertino alegre y despreocupado de antaño desapareció desde la muerte de su hermano, y el duque que estaba frente a él. Las responsabilidades lo habían convertido el alguien que no conocía.
Pero tendría que convérselo a salir, sino tendría que salir huyendo para no quedar encerrado en sus habitaciones, como un condenado a muerte.
Su madre se saldría con la suya como solía ocurrir casi siempre.
 El tampoco está muy dispuesto en conocer a ese dechado de virtudes que su madre quería que conociera, pero esta vez no tendría otra opción que aceptar, solo para salir del aburrimiento en el que se encontraba últimamente.
Pues solo de pensar en todas esas jovencitas casaderas y sus madres en ese juego de caza, le producían escalofríos.
No estaba en busca de una esposa, y mucho menos pensar en responsabilidades, además tenía que buscar una próxima amante y….

Unas voces en el vestíbulo anunciaron la llegada de varias personas.
-Bannes se encuentra el duque fuera de su cama o tendremos el privilegió de despertarlo a horas tan tempranas - la voz inconfundible de Lady Everleigh.
Aidan y Alex se observaron por un momento eso significaba que las matronas del clan Dare, estaban en plena formación.
La voz apagada de Bannes fue que esperaran en el salón verde mientras buscaba al duque y al vizconde.

Un toque en a la puerta confirmo la llegada de Bannes. Se aclaro la garganta.
Lady Everleigh, Lady Blanc, Lady Sinclair, Lady Thorn y  la señora Merton –mirando significativamente a Aidan- lo esperan en el salon verde su Gracia.
–Gracias Bannes.
No hay escapatoria posible tenemos que hacer un solo frente.
Creo que me quedare en la biblioteca a disfrutar de tu buen vino primo –Aelxander observo a Aidan relajarse pero no lo dejaría salirse con la suya– sabes lo que dirán si saben que tu estas aquí también.
Sabía que estaba pareciendo un niño quien tiene que enfrentarse a su institutriz por una jugarreta pero no pensaba entrar solo a que le dieran el discurso de siempre.
Está bien tu ganas.
 Iban por el pasillo como dos delincuentes a quienes les espera la horca.
Al acercase al salón verde podían escuchar la charla animada que mantenían las mujeres mayores, y como siempre era sobre cotilleos. Sus tias Henrietta Lady Everleigh, Agnes Lady Blanc, Dorothea Lady Thorn todas ella hermanas de su madre y  la señora Alice Merton acompañante de su tía Henrietta. Solo la tía Lauren Lady Sinclair que era de su lado paterno.
Buenos días señoras –saludo a las mujeres mayores.
Todas  lo observaron desde sus botas llenas de polvo por la cabalgata matinal, hasta su despeinada cabellera, sus rostros reflejaban tranquilidad. Después le toco el turno a Aidan, pero ellas no se veían tan complacidas ahora, tenían los entrecejos arrugados.
Vaya nos ahorraron un viaje para visitarlos a los dos, ahora podemos hablar más tranquilamente – Lady Agnes sostenía una delicada taza en su mano observándoles como quien mira un nuevo espécimen.
Hemos elegidos las candidatas más apropiadas para que puedas sentar cabeza Alexander – Lady Henrietta  se miraba muy complacida por darle esa noticia… en particular – y para ti también Aidan.
Ya va siendo tiempo de que los dos den los herederos para sus respectivos títulos –ahora era el turno de Tia Lauren y ella se miraba demasiado complacida tal vez por el hecho de ver que su hijo no se salvaría de la reprimenda– estamos muy preocupadas por ustedes.
Desde la muerte de tu hermano Alexander, tienes más responsabilidad que antes, no quiero ni pensar que pasaría si tu titulo pasara a ese hermano tuyo tan pequeño y que tu madrastra controladora, ya ni sé cómo llamarlo – Lady Henrietta parecía muy decida.
Alexander observo la reacción de Adrian. Si esta vez no tendrían mucha escapatoria habían trazado un plan estaban preparadas para ejecutarlo.
Agradezco su preocupación pero no veo porque tendría que preocuparme por una esposa, además tengo muchas obligaciones pendientes por los momentos como para asistir a tanto eventos sociales  –tenía que dejarles las cosas en claro no estaba dispuesto a ser manipulado y menos por el asunto de una esposa, no después de su ultimo fracaso– podrían buscar a alguien mas para servirle de casamenteras.
Todas lo observaron y sabían porque no quería una esposa, pero no parecieron particularmente dispuestas a dejar el tema.
No te preocupes por esas pequeñas cosas, nosotras arreglaremos los encuentros para que conozcas a las candidatas adecuadas –Lady Lauren parecía particularmente complacida– también espero que Aidan te haya mencionado la pequeña reunión a la que quiero que nos acompañes.
Lo estoy pensado.
¿Qué es lo que hay que pensar? –no parecía muy complacida –no es nada especial, solo quiero que salgas un poco.
Bueno pero es el deber de los dos, ahora nos retiramos tenemos que hacer unas visitas –ellas parecían extrañas sin duda habían ya un plan en marcha– piensa en lo que te hemos hablado.
Salieron de la sala como habían entrado entre conversaciones, susurros y miraditas.
A qué crees que vinieron exactamente –Adrian observo la puerta cerrada– sabes me pareció una actitud muy extraña que solo se concentraran en ti conmigo en la habitación.
Si –no sabía que mas decir. Había algo que lo incomodaba de esa visita.
voy a entrenar, ¿Vienes conmigo?
No ve tu tengo que esperar a mis abogados.
Te veo mañana entonces –dijo en forma de despido Aidan.
Ya no sabía que pensar, querían volverlo loco con la visita, de eso estaba seguro, así que se dirigió al estudio para revisar los libros de cuentas.
Estaba a media tarde reunido con sus abogados cuando se escucharon ruidos por el pasillo de su despacho. Y rápidamente la puerta fue abierta.
Vaya estas aquí –Lilah Templeton duquesa viuda de St. John´s, se encontraba en la entrada de su despacho, mirándolo desdeñosa– pensé que estarías como siempre refugiado en el castillo ese ruinoso que tanto te gusta.
Buenas tardes Duquesa, un placer volver a verla –lo dijo con todo el sarcasmo que fue capaz– me alegra que llegara con bien.
Ella le observo sin  reconocerlo, o más bien dicho le observo por sobre su hombro, no le miraba directamente a la  cara.
Si. bueno gracias –espero a que ella continuara hablando, ya sabía lo que le pediría– hay escogimos la fecha de presentación de Millicent.
Pide que envíen las facturas a Simon –quería hacerla rabiar– si eso es todo, tengo otros asuntos que requieren mi inmediata atención.
Solo hizo un corto saludo y cerró la puerta. Pero no si antes, mostrar el desagrado de ser despachada de esa manera brusca como si fuera la peor de las sirvientas.

Su Deseo De Amor - Capitulo 2 Primera Parte

Los baúles conteniendo la ropa que había heredada habían llegado exactamente esa mañana, aunque había hablado con el abogado los últimos dos días todavía había muchas cosas que debían arreglarse y tardaría un poco más de tiempo, también consulto con ella si la ropa había sido de su agrada.
Claro que lo habían sido, pero eran 3 baúles  llenos de ropa por increíble que pudiera parecerle esas prendas le quedaban como guantes, le hacían parecer más esbelta, habían zapatillas, botines, medias, ligas, combinaciones, ropa de diversos estilos, vestidos de noche, trajes de montar, capas, guantes, horquillas, lazos. Tantos colores, tantos tipos diferentes de tela.
Pero lo que a ella le gusto fue uno confeccionado en satén color burdeos, el escote no era amplio pero si esa delicado con un fajín justo debajo de los senos, con una capa haciendo juego y ese decidió debía usar. Saco las joyas que pensó que deberían combinar con el vestido pero solo eligió un collar escalonado con un rubí pequeño en el medio, unos pendientes y una esclava a juego. Le parecía bien que el joyero quedara acomodado en el baúl. Coloco todo sobre la cama todo lo que debía servirle.
Llego la hora de prepararse para el baile, había tomado una ducha, se puso la camisola, y lo que supuso seria la ropa interior, arreglo su pelo con las horquillas en un moño alto, dejando que algunos mechones cayeran flojos por su espalda, y frente.  Era una suerte que acostumbrara a dejarse crecer el cabello y fuera ondulado no necesitaba pinzas para hacer sus rizos.
Miro la carta de su tía, no pensó solo la tomo y la metió en el bolsito que colgaba de su mano.
Salió del dormitorio hacia las escaleras la señora Adele le esperaba en el vestíbulo, al verla sonrió y mostro su aprobación por la elección del vestido.
Una sorpresa más le espera en la puerta de la casa, se quedo sorprenda con el  magnífico carruaje que la llevaría al baile, pintado de color negro con toques de dorado. Los caballos negros parecían gemelos idénticos, pues al frente de sus cabezas había una mancha blanca exactamente igual.
El cochero le pareció familiar pero su mirada se dirigió nuevamente a su transporte para esa noche, estaba en un sueño con ese hermoso carruaje para su uso. Se despidió de la señora Adele, y con al ayudad del cochero subió al mismo.
Se sentía en el cielo por el lujo del interior, colores claros y asientos acojinados, las cortinas de un color bueno no sabría decir exactamente la luz de una lamparita apenas alumbra para observarlo todo,  el movimiento del carruaje había sido diferente del paseo que había dado en un coche abierto como en su primer viaje.
Pero algo raro ocurría, sintió de inmediato que el coche iba ganando velocidad y se movía de un lado a otro, se sintió bastante asustada y trato de agarrarse a las correas que colgaban de los lados de las ventanas, pero aun así el movimiento era demasiado brusco para permanecer en su sitio, del miedo su garganta se cerró, sus pensamientos eran cada vez mas frenéticos y si el tipo quería secuestrarla por el dinero que no tenia aun o peor aun perdería su virginidad en una violación debiera haber solucionado el dilema hacía mucho tiempo.
La lamparita se apago por el viento entrando por las ventanas,  unas sacudidas violentas sintió un dolor fuerte en la cabeza, de ahí no sintió nada más.

Alexander Templeton Duque de St. John´s cabalgaba por el sendero del St. James Park, era todavía muy  temprano para encontrar a cualquier persona por ese lado del camino, tenía muchas cosas en que pensar y no había dormido nada desde que llego el día anterior, había regreso del viaje largo por el continente. Así que cuando tuvo una oportunidad ensillo a su semental storm y partió para despejar su cabeza.
No podía borrar las imágenes de sus pesadillas constantes pero anoche fueron peores que  otras veces, sentía el olor del humo impregnado en su ropa, y el recuerdo de las llamas abrasando su cuerpo en especial en sus brazos, manos y…. Apretando más fuerte las riendas del caballo, siguió el camino sin contemplar las flores ni el constante canto de los pájaros.
Había muchos asuntos que reclamaban su completa atención, entre ellas que debía casarse y proporcionar al ducado el tan esperado heredero después de la muerte de su hermano mayor. Desde de su accidente pensó que había dejado atrás todo lo concerniente al asunto, pues Daniel había contraído matrimonio 5 meses antes del accidente que terminara con su vida y la de su esposa.
Alex no había tenido una relación seria con ninguna mujer desde hace 5 años, solo había tenido una sucesión muy pobre de amantes, cuando antes  había tenido a todas queriendo compartir su lecho. Todas habían sido unas arpías avariciosas que estaban bien detrás de su fortuna personal o el reconocimiento de haber tenido al amante más apetecible del momento. Ahora solo querían comprobar si su reputación era la de antaño.
Pero sus elucubraciones fueron interrumpidas por la risa de una mujer, eso sí le pareció extraño, desmonto a Storm y lo dejo que fuera a pastar mientras iba a investigar el sonido que había interrumpido la concentración de sus pensamientos.
Al acercarse  a un claro observo a una joven corriendo detrás de un pequeño cachorro, el animal se detenía contento por tener la atención requerida, meneando  la cola hasta que ella se acercaba y después seguía su carrera. Ella estaba divertida en su juego hasta que el aire hizo volar el sombreo que había estado sosteniendo, corrió tras el hasta que pudo darle alcance.
Era una muchacha bastante bonita, su cuerpo curvilíneo tenía las proporciones correctas, de ojos castaños, un pelo del mismo color y una piel blanca como de alabastro, su cabello suelta caía en cascadas hasta unas caderas redondeadas, tenía ganas de acercarse a ella pero sabía que en cuanto lo viera ella se intimidaría con su sola presencia.
Siguió jugando con el cachorro, a los pocos minutos llego una sirvienta y se llevo a la joven quien no parecía muy contenta de verse privada de su juego. Así que resignada llamo al cachorro y se fue detrás de la muchacha.
El observo la partida de la joven, deseando haber podido acercarse a ella. Hacía mucho que no escuchaba la risa sincera de ninguna mujer, había tenido unas locas ideas. Sería mejor volver y enfrentar las tareas que el día le tenía preparado.
Pero aun así todas las mañanas durante las siguientes dos semanas visitaba el parque para poder ver a la joven, daba gracias al cielo que ella no había notado su presencia en todo ese tiempo. Le gustaba verla correr, reírse, le hacía sentirse relajado.
Pero ella ya no regreso al parque, durante los siguientes 4 días regreso con la esperanza de verla nuevamente. Después del quinto día no regreso.
Así que regreso a su casa un poco frustrado de haber hecho el viaje para nada, en la puerta de la entrada le estaba esperando Bannes su mayordomo, hizo que uno de los lacayos se llevara  caballo, recogió su sombrero y capa. Se aclaro la garganta.
-Su Gracia el Vizconde de Sinclair lo espera en la biblioteca.
-Gracias Bannes puedes mandarnos algo de comer.
-Si su Gracia.
Pero no podía creerlo Aidan estaba en su casa, debería de haber llegado hace algunos días pues la última vez que hablaron hace algunos meses atrás el debería estar en Roma. Abrió la puerta de la biblioteca sin hacer sonido alguno.
Aidan se encontraba sentada en una de las sillas frente a la chimenea, estaba demacrado su pelo alborotado como si lo hubiera estado peinando con los dedos muy recientemente, pero aun así sus ropas estaban impecables como siempre, debió haber ido caminando después de todo su casa no estaba muy lejos de la suya.
-Vaya debe ser algo importante si te tengo aquí en mi biblioteca tan temprano en la mañana.
Su primo dio un respingo que casi hizo que se callera de la silla, el muy sinvergüenza simplemente se encogió de hombros levantándose.
-Tenía ganas de ver a un amigo de verdad. – esa fue su única explicación.
-Bueno me alegra mucho ser ese amigo tan especial para ti.
Eso consiguió que su primo despejara esa cara de mártir que había notado .
- Vine para invitarte de parte de mi madre a que nos acompañes a una pequeña reunión.
-No – su sonrisa desapareció después de observar a la única persona a parte de su tía Lauren a quien más le importaba en el mundo.
-Sabía que dirías eso – con un suspiro cansada regreso y se acomodo frente al fuego – pero aun así madre espera que asistas, sino lo hacer ella misma vendrá a sacarte de este encierro auto impuesto de monje en el que estas – le dirigió una mirada al que el solo contesto levantando las manos – esas fueron sus palabras exactas.
-Pues dile tía Lauren que no asistiré y es todo.
-Ella no estará muy complacida con eso y tú lo sabes, ni yo estoy muy contento con ir, pero ella ha estado insistiéndome con lo mismo durante una semana.
-¿una semana dices? Pero si hasta hoy me entero que regresaste.
-No me preguntes como lo hizo pero no  me ha dejado en paz por eso y me creas o no me confinado a mi habitación como un crio castigado.
Oh si lo imaginaba, por eso era que estaba demacrado. Una gran carcajada que no pudo evitar salió rápidamente. De imaginarse a un hombre de 30 años que era considerado un fantasma por salir de la habitación de una mujer sin ser visto, verse en el tratado como un niño.
-Si hubiera sido a ti no estarías con ese buen humor que te acompaña ahora.
-Lo siento, eso hubiera sido digno de verse, pero como logro tal hazaña.
-Al parecer ya había preparado la habitación para mi llegada ni siquiera mi ayuda de cámara o cualquiera de los sirvientes me ayudo a  escapar de la situación. Me dejo salir hasta que me hizo prometerle ir y llevarte con nosotros.
Unos golpes en la puerta interrumpieron las discurso que según supuro Alex se extendería por un rato mas. Con un adelante entro Bannes con una bandeja con comida suficiente para los dos y café recién hecho.
-No pensé que fueras tal débil que no soportaras estar encerrado.
-Si hubieras estado en mi posición, no deberías dar juicios, no tenía nada para entretenerme y no pude echar abajo la puerta, no sé cómo se las arreglo.
Comieron en silencio, su tía Lauren era la única hermana de su padre, ello prácticamente los crio pues la madre de Daniel y el, había muerto cuando ellos eran muchos pequeños para recordarla. Si la quería como una madre, pues su madrasta era una completa pesadilla. Su padre se caso para darles una madre pero no eligió a la mujer que pudiera hacerlo feliz a él también, era egoísta, era todo lo contrario que su tía les contaba sobre su madre.
Pero era mejor no pensar en el pasado, solo saber que tendría que verla pronto era para que le amargara la semana siguiente. Pero pensándolo mejor sería bien salir unos días para no tener que convivir con ella, la temporada estaba a punto de comenzar  vendrían Charles y Millicent para conseguir un buen matrimonio.
Debía hacer que sufriera un poco mas Aidan era un momento único del cual tenía que sacar provecho.
-Y dime porque es tan importante esta reunión – su primo sonrió sintiendo su victoria.
-Es para presentar a la sobrina de una de sus amigas, al parecer la muchacha es huérfana – pero temiendo que se fuera a negar agrego– no es un baile formal porque ella ya es un poco mayor, solo quieren presentarle a algunos candidatos adecuados.
-Y tía Lauren pensó que tú y yo lo somos.
-Si pero al menos ya estoy libre de nuevo, así que no me matara acompañarla a esa dichosa reunión.
-Supongo que no verdad.
Se levanta de donde estaba y sirvió dos vasos de whisky. Le entrego uno a Aidan y se quedo parado cerca viendo el fuego. Pensado que en todo esto debía de haber alguna trampa, no todo era tan sencillo.
-Sabes algo más que deba saber.
-Pues no mucho solo lo que me ha contado madre, dice que ella no es como las chicas de risa tonta y modales perfectos, al parecer ella viene bueno no está segura o si me lo dijo no recuerdo, estaba tan desesperado por salir que no le preste mucha atención.
-Y viniste inmediatamente para no verte encerrado de nuevo.
-Al menos que tú quieras darme refugio no veo como librarme de madre.

Su Deseo De Amor - Capitulo 1 Segunda Parte

La mañana llego rápido, pero sus sueños eran una confusión que no estaba segura de la visita a la mansión.
Se preparo para ver al abogado de su tía, llegaría a las 10 de la mañana, para darle lo que había sido legado según sus palabras.
El Sr. Esmont llego puntual a la cita y si no hubiera estado sentada cuando lo vio llegar, se habría caído de la impresión. Hacia tiempos que no miraba un hombre hermoso en carne y hueso, el se ganaba el premio de Mister Universo, con sus 1.90 de estatura, pelo negro, ojos grises, piel bronceada, y una boca que estaba para ser comida muy lentamente.
Oh si definitivamente los hombres hermosos eran una nota de garantía por esos lares, ayer se había deleitado con un grupo de jóvenes bulliciosos en su paseo con sus nuevos amigos. Y hoy tenía todo un adonis para poder observar detenidamente pero claro con un poco de disimulo.
El hombre sonrió mostrando los dientes más perfectos que había visto, tenía que estar definitivamente en un comercial de pasta dental.
-          Espero que haya disfrutado de su paseo señoritas Forrester- su voz ronca invitaba a muchas cosas divertidas y perversas.
No supo que fue pero sintió su rostro acalorado y definitivamente se había ruborizado ella que no recordaba tan siquiera una  vez que tuviera que comportarse como una niña de 12 años frente a su ídolo. Tuvo que aclararse la voz para poderle contestar.
-          Si muchas gracias, han sido unas vistas maravillosas del lugar.
-          Me alegro mucho. Si le parece bien podemos ir a ver la casa de su tía y ahí hablaremos de la herencia que le fue legada.
-          Vamos entonces.
Al salir de la casa había un carro ultimo modela aparcado justo en la entrada, era un descapotable azul oscuro, vaya si hasta hacia juego con él, ya se lo imaginaba… concéntrate o vas a ruborizarte otra vez y no serás la mujer segura de sí misma con un doctorado en Historia Antigua como realmente eres.
Fue todo un caballero en el auto, oh si definitivamente había muerto y llegado al cielo con un hombre como ese. Condujo por unas calles de lo más llamativas con casas impresionantes y de diversos estilos, salieron de la ciudad y condujo por espacio de unos 15 minutos, la casa de su tía quedaba exactamente en una colina. Aunque no era realmente una gran mansión como las que se podían distinguir por aquel lugar, era realmente hermosa, con muchas ventanas, de color blanco fachada de ladrillos, techos altos, pero un poco descuidada.
Ninguno hablo mientras llegaban a la entrada, el jardín parecía una selva en miniatura, había varias telas de araña en los marcos de las ventanas, en el techo, había hojas secas por todos lados y mala hierba creciendo por todo el jardín. Al abrir la puerta de entrada se sentía el abandono del lugar, todo estaba desordenado pero era realmente una casa acogedora, varios muebles tapados con telas, periódicos , libros esparcidos por todo el lugar sobre mesas, también había sillas, cuadros cubiertos.
Fueron hacia una parte de la casa que supuso era la sala había una gran chimenea, otros muebles, espejos al descubierto, candelabros, las cortinas estaban corridas y se podían ver las motitas de polvo volando en el aire. Había un escritorio pequeño con varios papeles sobre él, la invito a seguirle, cuando ella se sentó en una de las sillas el hizo lo mismo.
-          He hecho preparar esta parte de la casa para tener esta pequeña reunión – hecha solo asintió con la cabeza- su tía fue muy especifica que no quería a nadie más cuando se leyera el testamento, era una mujer muy especial.
Si por especial era que vivía sola y no dejaba que  nadie entrara a su casa vaya que sí.
-          A parte de esta casa, una cuenta bancaria por 1,500,000.00 libras, unas cuantas joyas – de las una de las gavetas del escritorio saco un joyero de madera finamente tallado – y un baúl con ropa de época especialmente diseñado para usted.
Con esas palabras acerco el joyero hasta dejarlo exactamente frente a ella, tenia curiosidad por ver que había en el, cuando lo abrió había collares, pendientes, esclavas, anillos de perlas, diamantes, rubís, ópalos, parecían arcoíris diminutos. Tomo un collar con finos rubís anclados con finas cadenas de oro una autentica obra de arte.
¿Pero que había dicho? ¿Ropa? Oh se estaba poniendo cada vez más escabrosa la situación.
-          Me está diciendo que dejo un baúl lleno de ropa, está seguro.
El hombre sonrió de una manera cómplice.
-          Si para ser exactos creo que serán unos 3 baúles o más llenos de ropa, que según sus palabras están especialmente diseñas para que usted las luzca.
-          Pero eso no puede ser posible ella no me conocía, ni sabia o al menos pienso nada de mí.
-          Señorita Forrester o puedo llamarla Joanna.
-          Joanna está bien
-          Su tía, Joanna era una mujer sumamente especial. No podía decirle los motivos por el cual lo hizo.
Ella no apartaba la vista del hombre sentado detras del escritorio pero aun así le resultaba imposible de creer lo que estaba pasando. Ropa, joyas, dinero, una casa de una pariente que ni siquiera sabía que existía.
-          También dejo esta carta para usted, con la condición que la abriera dentro de semana y media, no puedo decirle el contenido de la misma, porque ciertamente  no lo sé. Solo me pidió que recalcara ese punto en particular.
Alargando la mano tomo el sobre, con su nombre sobre él. Era de lo más extraño, pero debería cumplir con su última voluntad.
-          Si lo entiendo y hare como ella solicito. Hay algo más pendiente.
-          Por los momentos no, pero ya se está haciendo todo el papeleo para traspasar a su nombre lo que ha dejado la Sra. Edwina.
-          Gracias por todo Sr. Esmond.
-          Puede llamarme Stuart si lo desea.
Solo asintió con la cabeza tenia mil preguntar por hacerle, pero no sabía por dónde comenzar, todas eran  demasiado personal para que el abogado pudiera contestarle. Pero aun así tenía que hacerle alguna.
-          Ella dijo el porque me lego todo a mí, no había más parientes para que ella pudiera dejarle a otra persona no sé cómo explicarlo.
-          Si Joanna ella podía haberlo hecho, pero investigo y creo que se sintió identificada con usted, aunque nunca se caso ni vivió con ningún hombre ella pensó que usted podría sacar provecho de la experiencia.
Eso si le sonó extraño ¿Experiencia? De que lección tendría que aprender.
-          Podemos dar un paseo por la casa si le parece bien – de seguro noto su turbación.
-          Claro.
La casa era pequeña, constaba de 4 habitaciones con sus respectivos baños, un estudio, comedor, cocina, un gran patio, un salón con altos ventanales. Un gran sitio para vivir una vida sosegada en el campo.
Cuando regresaron a la salita vio una puerta que no había notado antes, el abogado la abrió para ella y subieron a lo que pareció un pequeño ático, estaba llena de libros antiguos, velas, frascos, un mortero, diferentes plantas colgadas de las vigas. Fuentes de cristal. Si era algo extraño lo recordó la habitación de una bruja que  había visto en una película.
-          Su tía disfrutaba de la preparación de hierbas, se consideraba una naturista.
Se acerco a observar los libros era de temas diferentes desde preparación de pócimas para ciertas enfermedades, hasta como llamar a seres míticos, esos fueron los que más le llamaron la atención, siguió con su recorrido pero cuando se acerco a los últimos del estante estos contenían símbolo  extraños, parecían antiguos pero extrañamente le parecieron familiares.
-          Debemos irnos tengo otros clientes esperando – dijo de pronto el abogado.
Con esas palabras regresaron por donde habían llegado, recogió el joyero y salieron de la casa. Tendría que regresar pronto a esa casa y recorrer ese ático para examinar todo su contenido.

Llego justo a tiempo para cambiarse de ropa, pues había optado por un conjunto sobrio para su cita con Sturar, ahora debía encontrarse con sus nuevos amigos.
Recorrieron nuevamente varias propiedades, fueron a las ruinas romanas descubiertas hasta algunas semanas en unas excavaciones. Y almorzaron en una casita se decía había sido una posada desde hacía 200 años. Un lugar muy tranquilo, con flores por todo el lugar.
Siguieron con su paseo hasta que el guía les anuncio que dentro de 5 días habría una fiesta en uno de los salones del hotel, al parecer se celebrara cada año y escogían cualquier periodo de tiempo para llevar disfraces.
Y el tema de este año seria la regencia. Periodo que ella adoraba, le encantaban los trajes, los bailes aunque solo pudiera con el vals y algunos ritmos un poco  más lentos.
Eso sería muy emocionante.